Transcribo la entrada correspondiente en el blog blazei.blogspot.com:

La verdadera historia del nombre común en español de Champiñón del Sol para el Agaricus blazei Murill, extraída de AbM.objectis.net, el más completo portal de información de calidad sobre el Agaricus blazei:


Conocí el Agaricus blazei Murill, o portobello de almendra – Agaricus Subrufescens Peck,
seta de almendra, o champiñón de sabor almendrado, en el estado actual de la ciencia – a comienzos de 1999. El Ministerio de Sanidad y Consumo, con invocación de normativa comunitaria, y mediante un informe con tres conclusiones simultáneas, mutuamente contradictorias entre sí, dictaminó que no podía importarlo como alimento.

El 6 de agosto de 2002. visto que estaba puesto legalmente en el mercado de la Unión Europea, de hecho, como alimento, solicité su importación. Tras obvias y tautológicas graves irregularidades administrativas, se me terminó concediendo lo solicitado el 28 de octubre de 2004.

Antes de ello, a finales de 2002, ya denominé al Agaricus blazei Murill como Champiñón del Sol. El primer sitio donde apareció fue precisamente en la primera versión de este portal, AbM.objectis.net.

Con ese nombre también se recogió en un reportaje de DSalud en febrero de 2003. Y con ese mismo nombre, hizo su primera aparición en literatura científica en 2004 – Agaricus blazei. Una seta interesante. A Sánchez García – Lactarius: boletín de la Asociación Micológica, Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Jaén. 2004 (con una cita mencionándome que agradezco profundamente).

Antes de que se me concediera la importación de ese alimento de calidades fruitivas y nutricionales excelsas, ya se puso en el mercado español profusamente, a tenor del aprovechamiento comercial en función de la publicación de DSalud.

No bien se me había concedido la importación de su semiconserva, después de gravísimamente más de veintiséis meses de procedimiento, me llamaba un Sr., del que lamentablemente no recuerdo su nombre ni apunté su teléfono, para ofrecerme Agaricus blazei chino de invernadero y hacer un gran negocio con publicidad agresiva, gracias a la publicación de DSalud, y desconocedor que yo ha había conseguido la concesión de su importación legal e instado la confirmación de su reconocimiento en la Unión Europea, a tales fines. Recuerdo que me indicaba que podía pasarlo (de contrabando por el Puerto de Santamaría). Le dejé hablar, para terminar exponiendo que ese Agaricus blazei no tenía calidad ninguna y que ya se me había autorizado su importación, y me colgó.

El 10 de febrero de 2006 me fue retenida y posteriormente destruida una importación al amparo de la autorización específica que tanto me costó conseguir.

Ni el exportador me comunicó un solo documento fundamental – después de casi tres años, ni la factura, y mucho menos las notificaciones para que recurriera esa retención ni para su posterior destrucción – , dejándome en total indefensión y desconocimiento de esos documentos fundamentales, ni, suponiendo las Administraciones competentes que ya lo sabría yo, se me comunicó tampoco absolutamente nada.

Las importaciones fueron rechazadas y destruidas. Se negaron gravísimamente los documentos públicos administrativos por los que se me había concedido su importación, se produjeron contenidos imposibles de infinito grueso calibre, se ocultaron comunicaciones de la propia Comisión Europea y se dictó la Instrucción 34/IM/2006 del Ministerio de Sanidad y Consumo, por la que ahora sólo se podía poner en el mercado de la Unión Europea en estado fresco, pese a que desde hacía más de diez años obraba legalmente en la Unión en semiconserva. Además de las flagrantes contradicciones continuas para mantener ese desatino que me arruinó la vida, cinco Estados miembros de la Unión y por tres veces la Comisión Europea me dieron la razón. No será hasta un año y medio después de la retención, cuando, iniciado un procedimiento ante la Comisión Europea que pondría todas esas gravísimas irregularidades a la vista de todos los Estados miembros, recibí una llamada desde Bruselas, y días después ya no había restricción alguna por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo, sin reconocer los tremendos contenidos imposibles que había venido produciendo y multiplicando hasta ese momento. Sin perjuicio de las tremendas irregularidades administrativas, cabe destacar que cualquier comunicación del exportador o de su representante para que pudiera haber recurrido en tiempo ese desatino, hubiera evitado esta situación y llevar a España casi a un escándalo a nivel comunitario.

Pero, durante ese periodo de tiempo en el que se me rompe la vida y se mantuvo la Instrucción 34/IM/2006, hubo una explosión comercial de Agaricus blazei Murill de invernadero, con incluso producción nacional de invernaderos en Galicia, y una pléyade o pandemónium de derivados, para rentabilizar la popularidad que había alcanzado esta seta. Y se comercializaba extensivamente ya como Champiñón del Sol.

Además de esa tremenda contradicción legal entre la Instrucción 34/IM/2006 – la que me terminó de arruinar la vida – y el hecho de que se produjera, promocionara – incluso en medios de difusión nacional, y comercializara en España profusamente, con publicidad agresiva y engañosa, puesto que encima era una seta sin calidad de invernaderos – , surgía otra no menor en relación con el nombre utilizado, el nombre común en español que yo le había puesto, Champiñón del Sol. En ese sentido, me refería al Agaricus blazei natural, cultivado en el entorno ideal del Trópico de Capricornio, en la Sierra de Piedade, en Sao Paulo. Como explica el Prof. Augusto Ferreira da Eira, el Agaricus blazei era cultivado únicamente en canteros a la intemperie en el campo, por tal motivo es que se volvió conocido como champiñón del sol

Las diferencias de calidades son tremendas, cuando acaso acredite algo esa producción de invernadero que, con publicidad agresiva, con indiferencia a esa también gravísima Instrucción 34/IM/2006, que se mantuvo hasta el 1 de octubre de 2007, inundó el mercado en ese periodo de tiempo, con indiferencia administrativa y flagrantes contradicciones de hecho con mi caso, y más, en la forma de gravísimos pero rentabilísimos derivados de esas setas de invernadero.

… Hasta alcanzar las grandes superficies.

(Como anécdota, basado en los mismos graves documentos del MSC sobre el Agaricus blazei, se llegará a denegar para tercero la puesta en el mercado de las semiconservas de Agaricus biporus (o champiñón común o de París) y de shiitake (Lentinus Edodes) – las semiconservas de mayor presencia en los mercados nacional, comunitario y mundial – prácticamente omnipresentes en establecimientos alimentarios) – alegando que, en principio, tampoco se podían poner en el mercado de la Unión Europea.

En AbM.objectis.net se trata de modo profuso sobre los muy distintos tipos de Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol o portobello de almendra que existen y la tremenda variabilidad entre ellos.

Para el mejor Agaricus blazei Murill natural, según muchos, Agaricus.eshttp://agaricus.es, del que le puso su nombre común en español, consiguió la primera autorización de importación e instó por dos veces la confirmación de su reconocimiento legal en el mercado de toda la Unión Europea, además de acreditar haber investigado y reunido la más completa información de calidad sobre este champiñón, no publicidad agresiva, engañosa y oportunista, donde el beneficio derrota a la ciencia.