Agaricus blazei natural, el verdadero champiñón del Sol

Agaricus blazei natural, el verdadero champiñón del Sol

Un muy gentil y extremadamente generoso visitante de agaricus.es, con el que he tenido el honor de mantener una correspondencia por email, me indicó que había sabido del champiñón del Sol por el número 346 de la revista Integral. Que esta revista, que yo desconocía, pero que tiene prestigio, tenga lectores con la clase que acredita este este caballero, la califica muy bien. En su indudable generosidad (francamente inmerecida por mi parte), este gentil interlocutor incluso me remitió ese número 346 en el que en un reportaje mencionan o escriben algo sobre el champiñón del Sol.

Ahora bien, en todas las menciones que hace esta revista, Integral, sobre el champiñón del Sol comenten errores bastante gruesos. Lo peor es que en el origen de esos errores puedo estar yo y mi insultante ignorancia hace cuatro o cinco años. Conviene analizar uno a uno los errores en esas menciones al champiñón del Sol, que, en el espíritu en el que yo mismo le puse ese nombre común en español, se refiere sólo al Agaricus blazei Murill producido de modo natural a campo abierto en las montañas tropicales de Piedade.

El reportaje de este número 346 de la revista Integral donde aparece el champiñón del Sol se titula Setas medicinales.

En una tabla de propiedades de un conjunto de setas medicinales expone que, efectivamente, como en las mejores variedades se describe en el estado actual de la ciencia, aumenta inmunidad, es antiviral, antitumoral; no lo marca en la casilla antiinflamación, aunque, si se menciona la medicina tradicional china en ese reportaje, curiosamente el Agaricus blazei (Ji Son Rong) tiene una inscripción oficial por parte de la autoridad sanitaria china competente como recogido en esa medicina tradicional china “contra inflamación tisular“; sí se marca en ese cuadro que es hipotensor y que baja el colesterol; sin embargo, de nuevo no lo marca como protector hepático, cuando lo es y hay una profusa literatura científica al respecto, incluso con reiterados ensayos clínicos; pone que regula la inmunidad; no lo marca como adaptógeno, pero, según la definición que da de este término la Wikipedia, y teniendo en cuenta los estudios clínicos como alimento funcional, tanto contra alergias y dermatitis atópica, como en el caso de fortalecer el sistema inmunológico, las referencias en publicaciones científicas, no como hipotensor en puridad, sino como regulador de la tensión, contra el estrés, … quizá habría que reconsiderar esa no inclusión; expone ese cuadro que es efectivamente antioxidante; pero en el cuadro de otros, no menciona nada más, cuando hay hasta ensayos clínicos a doble ciego y aleatorizados con placebo contra la diabetes mellitus tipo II, por ejemplo; ensayos clínicos para demostrar que baja el nivel de glucosa en sangre, no sólo del colesterol; estudios como anticlastogénico; estudios clínicos contra la grasa u obesidad; contra el estrés; antiangiogénico, con estudios clínicos contra el cáncer de próstata, por ejemplo; y, si, como en muchas de las propiedades que se le atribuyen al resto de setas medicinales que aparecen en ese cuadro tampoco se han acreditado todavía ensayos clínicos reglados, en el caso del Agaricus blazei, en experimentos animales ha demostrado ser uroprotector y renoprotector, además de radioprotector.

Recomendaría a la revista Integral que recurriera a las publicaciones científicas. Puede utilizar los resúmenes revisión de actividad farmacológica del verdadero champiñón del Sol, no de cualquier variedad comercial oportunista de Agaricus blazei o de sus derivados, en el capítulo correspondiente las propiedades farmacológicas del verdadero champiñón del Sol en la enciclopedia sobre el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, blazei.org, por ejemplo. O puede acceder a esa literatura científica en la base de datos y buscador académico sobre el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, blazeipedia.eu.org; o puede recurrir al buscador de documentos de calidad y publicaciones científicas sobre el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, agaricus.eu.org, como ejemplos no excluyentes en absoluto.

Y habla ese reportaje de la revista Integral sobre las setas medicinales, exponiendo en el epígrafe sobre el champiñón del Sol:

El Agaricus blazei o champiñón del Sol fue descrito por primera vez en 1877 por J. Monteiro, después de encontrarlo en las montañas cercanas a la ciudad de Sao Paulo, en Brasil“.

Es gruesamente erróneo. Esa información radicalmente errónea, directa o indirectamente, creo que sólo puede tener dos orígenes -mi propia ignorancia insultante al respecto hace unos cinco años y lo que escribí y publiqué, crédulo de lo que se contaba en revistas que barrían para la empresa Cogumelo do Sol© – o alguna referencia influenciada por esa compañía – que he conocido personalmente en Brasil. Me inclino, por el modo en el que se expone, que puede ser mi ignorancia hace cinco o seis años el origen indirecto de ese grueso y descomunal error.

Efectivamente, en 1877 (o 1884), Joaquín Monteiro de Caminhoa escribió una Botánica Brasileira, pero tenga por seguro la revista Integral que este champiñón no aparece recogido. No lo encontró, por tanto, en las montañas cercanas a la ciudad de Sao Paulo. De hecho, se “redescubrió” por un agricultor de origen japonés, D. Takatoshi Furumoto, en 1965, en mitad de una de sus plantaciones, en mitad de la Sierra de Piedade, a unos doscientos kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, y a unos tres o cuatro del Trópico de Capricornio. He estado personalmente en ese lugar. Recomendaría a la revista integral que consultar el resumen de la verdadera historia del Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, en blazei.org; o, si quieren profundizar más, todos los epígrafes del capítulo con la historia de los distintos nombres y clasificaciones taxonómicas que ha venido recibiendo históricamente este champiñón extraordinario, también en blazei.org.

El primer nombre que recibió del Sr. Furumoto cuando lo descubrió en su plantación fue Himematsutake (literalmente, en japonés, princesa Matsutake, porque a su nieta le parecía una princesa por su forma, por su alto valor culinario y por la opinión del Sr. Furumoto que tenía un cierto aroma similar y se parecía al Matsutake).

En 1982 se convino internacionalmente de modo oficial que se trataba de una taxonomía publicada en 1945 por el Dr. Murill como Agaricus blazei Murill, según unos ejemplares que encontró en la finca de su amigo, el Sr. Blaze, en Florida. Hasta ese momento, recibió distintos nombres y clasificación taxonómica provisionales, como se consultar el resumen de la verdadera historia del Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, en blazei.org, o los epígrafes del capítulo de su verdadera historia.

El nombre común en español de champiñón del Sol, por su parte, se lo puse yo mismo a finales de 2003, quedando reconocido internacionalmente a finales de 2004 (más por fortuna que por mérito propio, todo hay que decirlo).

En 2005 se probó que se trataba en realidad de una afortunadísima, misteriosa y milagrosa adaptación de una seta culinaria de Estados Unidos, el Agaricus Subrufescens Peck, clasificado en 1893, que vino a dar en la Sierra de Piedade, en el Trópico de Capricornio otro tipo de seta con unas calidades gastronómicas inigualables y con unas propiedades como alimento funcional o actividades farmacológicas descritas en el estado actual de la ciencia también inigualables por cualquier otro hongo conocido.

Ciertamente, las primeras frases de ese epígrafe sobre el champiñón del Sol han sido muy poco afortunadas, por no decir totalmente erróneas. prosigamos.

“Sin embargo, éste pasa desapercibido hasta que en 1950 empiezan a instalarse los primeros colonos japoneses en la región.”

En 1950 no lo había visto nadie todavía; es en 1965 cuando un agricultor de origen japonés se encuentra un champiñón casualmente en medio de una plantación suya, llamada Bel Air, en las montañas de Piedade. A mayor abundamiento, no es a partir de 1950 cuando se instalan los primeros colonos japoneses en la región. Están allí desde principios del siglo XX, muy desde principios, son la etnia predominante en las montañas de la Sierra de Piedade, en Sao Paulo, durante dos o tres generaciones fueron bastante herméticos, y se dedican fundamentalmente a la agricultura. En otros Estados de Brasil también hay colonias de origen japonés desde principios del siglo XX, aunque mucho más esparcidas y menos numerosas.

La siguiente frase en ese reportaje me da la clave de dónde han podido sacar la información en la revista Integral – he podido ser yo y la publicación del primer artículo científico sobre el Agaricus blazei o champiñón del Sol por un médico español, que tuvo la inmensa generosidad de citarme en el mismo: Agaricus blazei. Una seta interesante. Antonio Sánchez García. Lactarius: boletín de la Asociación Micológica 13, 70-74, 2004.

Hay que recordar que actualmente viven allí alrededor de 1.5 millones de nipones, totalmente integrados en las costumbres brasileñas, pero que aún mantienen su ancestral pasión oriental por las setas.

En realidad, en mi ignorancia entonces, ese 1.5 millones de brasileños de origen japonés se concentraba sólo en la ciudad de Sao Paulo – en un barrio que se llama Libertade, créanme, he estado allí. En el Estado de Sao Paulo y en todo brasil hay muchos más. Es cierto que hasta dos o tres generaciones los brasileños de origen japonés han venido manteniendo costumbres japonesas, pero lo que no es cierto es que se pusieran a consumir esa seta, ni desde 1950 – que no la conocía nadie -, ni desde 1965, cuando la descubrió casualmente el Sr. Furumoto en Piedade.

Fue entonces cuando se enviaron muestras a Inosuke Iwade, investigador de la Universidad de Mie, quien publicó los primeros estudios en 1965.

En 1965  lo que hizo el Sr. Furumoto cuando encontró ese champiñón extraordinario que no conocía, es remitir muestras a una Universidad de Buenos Aires, y también a un amigo suyo, el Dr. Iwade, efectivamente, de la Universidad de Mie. Y éste, a su vez, al Dr. Heinemann, especialista belga de prestigio mundial reconocido, lo identificó como el Agaricus blazei Murill clasificado por el Sr. Murill en 1945. En 1982 se acordó oficialmente esa clasificación (véase la verdadera historia). En 1965 no se publicó nada ni se hizo ningún estudio. El primero sobre actividad farmacológica es de 1980.

Como anécdota, sobre esa historia, y tal y como se recoge en la entrada de este blog, de 4 de septiembre de 2008, De cómo el Dr. Hongo, que de niño vivió en Seta, ayudó a clasificar el champiñón Agaricus blazei Murill, vuelvo a escribir lo que ponía en esa entrada:

Y lo que se sigue es rigurosa, curiosa y muy anecdóticamente cierto para los hispanoparlantes. Corto y pego dos trozos de la Blazeipedia que estoy preparando.


… Así, me llevó unos cuantos años y completé un método de cultivo de esta seta para adaptarla al clima japonés. Esta seta era una del género Agaricus. De cualquier modo, como su nombre científico se desconocía, envié la seta dos veces al Dr. Heineman, estudioso belga de la clasificación de los hongos, para su juicio, a través de la presentación e intervención del Dr. Hongo [1].

Notas

  • Dr. Tsuguo Hongo (1923–2007), muy prestigioso científico japonés especializado en Agaricales, setas del género Agaricus – los llamados champiñones. Anecdóticamente para los hispanoparlantes, cuando el Dr. Hongo era un niño, vivió en Seta, prefectura de Shiga, Japón – (ver información en notas en Mycoscience).
  • Esto es, de cómo el Dr. Hongo, que de niño vivió en Seta, se convirtió con el tiempo en el mayor experto en el champiñón, en los agaricales, …“.

    Desde entonces (1965) se ha confirmado que el contenido en betaglucanos de este hongo es mucho más alto que en los populares shiitake, reishi y maitake.

    Obviamente, si el primer estudio científico sobre esos betaglucanos no se lleva a cabo hasta 1980, desde 1965 no se había confirmado nada.

    Pero esa visión simplista de una de las especies más interesantes en biotecnología y medicina en el estado actual de la ciencia no puede quedar ahí, en abstracción de ese error ya expuesto.

    Por favor, consúltese el capítulo sobre investigaciones sobre actividad farmacológica en el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, en blazei.org. En resumen, repitiendo lo que pone en otras entradas sobre esa información simplista,

    Reiterar que, en el estado actual de la ciencia, como se expone en Los beta-glucanos del Agaricus blazei Murill y la publicidad comercial histórica de modo general como el componente activo principal o único de su actividad farmacológica:

    No es sólo uno o pocos principios activos los que en el Agaricus blazei Murill acreditarían esos efectos farmacológicos, sino increíblemente muchos simultáneamente, y eso es lo que hace a este champiñón único, porque no se ha observado esa multiplicidad de complejos activos simultáneos en otros hongos: el complejo β-(1→6)-D-glucano-proteína (el verdadero mayor complejo activo cuando se habla de betaglucanos, que como empezó conociéndose esta seta extraordinaria, no betaglucanos en general, y además en solitario); polisacáridos con efectos antitumorales, como el xilo-glucano, galacto-glucano, péptidos-glucano y proteínas ribonucleótidas, así como esteroides ; de igual modo, alfa-glucanos y otros polisacáridos de menor o bajo peso molecula ; un ergosterol – la primera vez se describe actividad antiangiogénica a un ergosterol , y piroglutamato sódico – siendo también la primera vez que a través de esa substancia contenida en el Agaricus blazei Murill se describe actividad antitumoral y antimetastática por inhibición de la angiogénesis; frente a la leucemia humana, por ejemplo, los polisacáridos no acreditan el mecanismo de inhibición que la seta demuestra, son otros principios activos; frente a la diabetes, los oligosacáridos demuestran el doble de actividad que los betaglucanos – y hay hasta ensayo clínico a doble ciego; las propiedade antimutagénicas – que, como todas, sólo se da en las variedades óptimas de este champiñón cuando es natural, no en las variedades comerciales indiscriminadas- se explican por una serie tasada de ácidos grasos insaturados contenidos, …

    Eso es algo que no se describe en ningún otro hongo estudiado a día de hoy, como los resultados en estudios clínicos tampoco se han descrito en ningún otro. Eso merecería un comentario y un poco de investigación en literatura científica por parte de la revista Integral.

    De igual modo, otro tema fundamental que no se toca en ese reportaje es que hay muchísimas variedades de esta seta, y sólo muy pocas acreditan todas esas propiedades, generalmente, la natural de la Sierra de Piedade; así como que, en el estado actual de la ciencia, de los oportunistas derivados improvisados, cápsulas, extractos, elixires, comprimidos, pastillas, … además de esas variedades comerciales, generalmente de invernaderos, tampoco cabría esperar nada, por más publicidad agresiva que hayan venido haciendo … Véanse, por ejemplo, por ejemplo, las entradas de 8 de abril, Farmacia-Internacional.net y las paradojas legales y científicas cuando distribuyen las cápsulas de Agaricus blazei de Hifas da Terra, mal llamado por ella como champiñón de Sol; la del 30 de marzo de 2009, Sobre los aspectos históricos, legales, científicos y publicitarios de las cápsulas de “champiñón del Sol” de Hifas da Terra; la del 3 de abril de 2009, Más sobre los aspectos legales, científicos y publicitarios de las cápsulas de champiñón del Sol de Hifas da Terra; la de 5 de enero de 2009, Errores de promoción: Especialista en cultivo de Champiñón del sol o Cogumelo do Sol ; o con la de 15 de abril de 2009, de modo no excluyente en absoluto. O la enciclopedia sobre el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol, blazei.org; o la base de datos y buscador académicos sobre el Agaricus blazei Murill, blazeipedia.eu.org; o el buscador de información de calidad sobre el Agaricus blazei Murill, agaricus.eu.org.

    Concluye ese epígrafe con que:

    En japonés se lo denomina himematsutake algo así como “seta de los príncipes”.

    Hime en japonés significa princesa. Como expuse antes, Himematsutake significa literalmente, en japonés, princesa Matsutake, porque a su nieta le parecía una princesa por su forma, por su alto valor culinario y por la opinión del Sr. Furumoto que tenía un cierto aroma similar y se parecía al Matsutake.

    Al final de ese reportaje del número 346 de la revista Integral, Sobre las setas medicinales, expone que:

    Hifas da Terra es una empresa gallega que cultiva gran variedad de setas sobre madera de roble bajo en un soto de castaños de Pontemuiños, en Pontevedra. Las setas se comercializan frescas, secas, deshidratadas o en conserva y dentro de las medicinales disponen de diferentes tipos: shiitake, maitake, pleorotus, champiñones y champiñón del Sol. También venden cápsulas de extractos de reishi, shiitake, maitake, champiñón del Sol, cordiceps, coriolus, hericium y Polyporus umbellatus.

    Agaricus blazei Murill natural producido en la Sierra de Piedade

    Agaricus blazei Murill natural producido en la Sierra de Piedade

    En lo que me toca, el champiñón del Sol, resumidamente, fui yo quien lo dio a conocer en España; quien le puso ese nombre común al Agaricus blazei Murill natural producido a campo abierto en la Sierra de Piedade; el que consiguió por primera vez su reconocimiento legal para poder importarlo, después de más de veintiséis meses de procedimiento, y con la ayuda generosa del Reino de los Países Bajos y de la Comisión;  mientras, desde que lo dí a conocer, ya se empezó a comercializar cualquier variedad de invernaderos y sus más rentables improvisadas cápsulas; que soporté posteriormente y combatí en solitario, hasta ganar – con la razón dada por cinco Estados miembros de la Unión, la Comisión Europea y hasta una llamada personal desde Bruselas por parte del máximo responsable en evaluación alimentaria de la Comisióm, una Instrucción sobrevenida del Ministerio de Sanidad y Consumo por la que se prohibía expresamente la puesta en el mercado de la seta deshidratada y de todo lo que no fuera la seta fresca; y durante esos casi dos años de despropósitos, en los que Hifas da Terra conoció a ciencia cierta por mí esa situación, no dejó de producir y vender la seta deshidratada y los más rentables derivados – además de invernadero, totalmente desprestigiada y censurada en el estado actual de la ciencia -; ni Hifas da Terra ni nadie, sino yo, hizo nada por combatir esa Instrucción 34/IM/2006, que acabé ganando a todos los niveles; aparentemente sólo les interesaba a tantas empresas como se aprovecharon desde que dí a conocer este champiñón en España, lucrarse, que el beneficio derrotara a la ciencia y, qué duda cabe, consciente o insconscientemente, a la legalidad, por injusta que fuera. Cabe reiterar lo siguiente, como en la entrada anterior, de 22 de abril de 2009, Sobre el producto Champiñon del sol 31 caps. Agaricus brasiliensis – Agaricus blazei – “champiñón del Sol” – de Hifas da Terra, comercializado por www.farmacia-internacional.net, y en tantas anteriores en este blog se expone:

    Se trata de un correo electrónico al Sr. farmacéutico titular de http://www.farmacia-internacional.net, a través de cuyas páginas se vendría a acreditar la puesta en el mercado de cápsulas de Hifas da Terra del mal llamado por esta empresa “champiñón del Sol” – en realidad otra variedad de Agaricus blazei.

    De: David Gutiérrez López

    Para: …@farmacia-internacional.net

    Estimado …,

    el producto Champiñon del sol 31 caps. agaricus brasiliensis – agaricus blazei – champiñón del Sol, que comercializan, a través de sus páginas se ha acreditado que fue puesto en el mercado contra prohibición expresa del Ministerio de Sanidad y Consumo, injusta en el caso de la seta deshidratada – aunque es mi opinión, y si el MSC no rectifica, que seguiría actualmente.

    Me consta, porque fui el que dio a conocer el Agaricus blazei Murill en España. También fui el que le puso el nombre común en español de champiñón del Sol – aunque me refería a la variedad original del Agaricus blazei Murill natural, producido a campo abierto en las montañas de Piedade (en el estado actual de la ciencia, como puede comprobar fácilmente en literatura científica, no es por asomo ni de lejos lo mismo que las producciones de interior o en otros emplazamientos).

    Así mismo, fui el primero en instar su reconocimiento legal en España, para poder importarlo; procedimiento que duró más de veintiséis meses, y gracias a la generosa intervención del Reino de los Países Bajos y la Comisión Europea. No obstante, ya se ponía en el mercado cuando todavía no se reconocía legalmente en España.

    El 10 de febrero de 2006 me fueron retenidas en Aduanas unas importaciones al amparo de la autorización específica concedida en tiempo y forma legales. Durante año y medio, y oficialmente, según mis expedientes, hasta el 1 de octubre de 2007, en los más impresionantes contenidos imposibles e irregularidades, el Ministerio de Sanidad y Consumo mantuvo una prohibición expresa de la puesta en el mercado de este champiñón como no fuera en estado fresco; se prohibía la puesta en el mercado deshidratado y, por ende, sometido a cualquier transformación.

    Que esta prohibición expresa fuera un despropósito, según mi convencimiento moral, no quita que fuera la legalidad vigente. Cabe reprochar a Hifas da Terra, su proveedor, que, conociendo esa situación a ciencia cierta, no hiciera nada. En realidad volví a ser yo el que soportó más de año y medio, para que se reconociera legalmente que el champiñón del Sol deshidratado pudiera ponerse en el mercado. En el mantenimiento de objetivos contenidos imposibles por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo, apelé a las autoridades alimentarias de hasta cuatro Estados miembros más, que gentil y generosamente me dieron la razón y, en inacción del MSC, incluso alguna se ofreció a realizar gestiones ante otros Estados y ante la Comisión. Recibí también la confirmación en dos ocasiones de la Comisión Europea. Todas las altas instituciones del Estado no hicieron nada porque el MSC rectificara, y terminé recibiendo una llamada desde Bruselas por parte del máximo responsable de la Comisión (en evaluación de alimentos), siendo mi convencimiento moral que para que no estallara un escándalo, de la bola de nieve que una mota había terminado produciendo. Días después, se me reconocía de nuevo la importación del champiñón deshidratado.

    A la fecha en que Vds. ponen en el mercado ese bote de cápsulas de esa variedad de Agaricus blazei de Hifas da Terra, mal llamado por esta empresa “champiñón del Sol” – para eso fui yo quien le puso el nombre, el Sr. Ministro de Sanidad y Consumo se ratificaba en la prohibición expresa de puesta en el mercado de todo lo que no fuera el champiñón en estado fresco.Por tanto, por injusta que fuera esa Instrucción con la semiconserva de este champiñón, era la legalidad vigente, que nadie sino yo combatió, y ganó.

    Pero esas cápsulas estaban prohibidas cuando Vds. las pusieron en el mercado. Con la doctrina del MSC – y esta vez, con el propio Reglamento (CE) 258/97, y hasta con la opinión personal que me trasladó el máximo responsable de la Comisión en materia alimentaria – esas cápsulas podrían continuar infringiendo la normativa vigente, y estaría prohibida su puesta en el mercado, hasta que no se sometieran a lo establecido por dicho Reglamento (CE).

    Abunda en esa posible situación legal la promoción e información del producto que suministra Hifas da Terra. Pero, a mayor abundamiento, la publicidad que han venido manteniendo en las páginas de farmacia-internacional.net constituye, según mi opinión, un auténtico despropósito en el estado actual de la ciencia. Difícilmente se podría dejar de pensar que, de algún modo, siquiera moral, podría constituir publicidad engañosa.

    Le rogaría que tuviera a bien documentarse en las publicaciones científicas, y comprobar cómo, en el estado actual de la ciencia, todas las propiedades que les atribuyen, sólo en algunas se han descrito realmente; que lo han sido con cepas y modos de producción de la seta a campo abierto en Piedade o en Okinawa, pero nunca con producciones de interior en Galicia; que las producciones de interior no acreditan esas propiedades que les atribuyen en su publicidad; que los extractos, menos aún; que estipular además una dosificación sobre esas cápsulas, además de esa variedad de Hifas da Terra, cuando en el estado actual de la ciencia todavía no se tiene claro cómo adaptar la dosificación diferente que cada persona necesitaría, en ensayos clínicos reglados, y además con variedades de Agaricus blazei censadas y ensayadas, no con esas producciones de interior, constituye un auténtico despropósito en el estado actual de la ciencia. Si no es capaz de encontrar las publicaciones científicas regladas que demuestran esta situación – a la vez que son críticas y censuran implícitamente en muchas ocasiones este aprovechamiento comercial de cualquier variedad de Agaricus blazei, y más, de sus más rentables extractos, con gusto intento darle referencias.

    Pero, aún más, y sólo como ejemplo, en modo alguno excluyente; sólo como anécdota. Si esta seta se hizo famosa en las publicaciones científicas de los años 90 por ser la que más beta-glucanos 1-6-D exhibía; si las producciones de interior acreditan muchos menos que las de a campo abierto, y éstas, a su vez, muchas diferencias entre sí, según el emplazamiento (tropical, es una seta de clima cálido); si todo eso está demostrado, también lo está que Agaricus blazei de Piedade muestra una concentración de beta-glucanos mayor que esas cápsulas de Hifas da Terra, de las que además afirman que su diferencia con la seta en polvo es la concentración de 6 a 9 veces mayor de esos beta-glucanos. Esto es, ni para ser de interior esa variedad de Agaricus blazei mostraría una composición química en beta-glucanos mínimamente aceptable.

    De hecho, para ser la seta que más beta-glucanos presenta, nos encontramos con que las cápsulas de Ganoderma Lucidum, Reishi, también de Hifas da Terra, muestran en su composición nutricional el doble. Y, pese a ello, todas esas propiedades que atribuyen a las cápsulas de Agaricus blazei de Hifas da Terra las fundamentan en los beta-glucanos, siendo así que en el estado actual de la ciencia los mecanismos que explican su actividad farmacológica son una miríada de compuestos activos más. Y, en el estado actual de la ciencia, la composición, no ya cuantitativa, sino cualitativa entre las distintas variedades a las que la explosión comercial y el ansia de beneficio dieron lugar, hace que la inmensa mayoría no acredite absolutamente nada o casi nada.

    Por favor, D. …, como farmacéutico, documéntese en literatura científica antes de atribuir esas propiedades y dosificación indicada a esas cápsulas, “suplemento nutricional” que Vds. comercializan contra el cáncer, con los severos despropósitos en el estado actual de la ciencia y en el carácter histórico del estatus legal de este champiñón en España que sus páginas de farmacia-internacional.net han venido a acreditar fehacientemente.

    Como ya he pedido a farmacia-internacional.net, por favor, retiren esa publicidad con la que promocionan esas cápsulas, o presenten estudios clínicos reglados que las prueben – en el estado actual de la ciencia le aseguro que no podrían probarlo con esa variedad y con esas cápsulas de Agaricus blazei Murill; y menos, por los mecanismos que exponen, obviando los verdaderos principios activos que se han descrito y que, en su ausencia en su publicidad, no cabe más que pensar que no estarían presentes en ese producto.

    Y como también les he pedido, sin respuesta, den explicación de cómo pusieron ese producto en el mercado contra la prohibición expresa del MSC, como se acredita de miles de páginas de mis expedientes al respecto, a todos los niveles y los más altos que se pueda imaginar; y den garantías de que ese suplemento alimenticio que comercializan, además de retirar esa publicidad o promoción que sería un despropósito en el estado actual de la ciencia, está legalmente autorizado a ser puesto en el mercado; y más, como “suplemento nutricional” contra el cáncer, según se deduce de sus páginas. O bien, especifiquen exactamente qué es lo que comercializan, porque no se corresponde con la publicidad que le han venido dando.

    Agradeciéndole por anticipado si en esta ocasión me hacen caso, reciba un cordial saludo,

    David Gutiérrez López.

    comagarEn cuanto a su historia legal, se pueden consultar, las páginas sobre el verdadero champiñón del Sol, o Agaricus blazei Murill de Piedade natural, agaricus.es; o la entrada del blog champisol.wordpress.com de 30 de enero de 2009, Se han incluido explícitamente el Agaricus blazei y todos las conservas por métodos autorizados en el Código Alimentario Español;  o la del 2 de febrero de 2009, de este blog, Se han incluido explícitamente el Agaricus blazei y todos las conservas por métodos autorizados en el Código Alimentario Español.

    Con respecto, además de a esos contenidos imposibles en lo legal, los contenidos imposibles en lo científico, de nuevo, la de 8 de abril, Farmacia-Internacional.net y las paradojas legales y científicas cuando distribuyen las cápsulas de Agaricus blazei de Hifas da Terra, mal llamado por ella como champiñón de Sol; la del 30 de marzo de 2009, Sobre los aspectos históricos, legales, científicos y publicitarios de las cápsulas de “champiñón del Sol” de Hifas da Terra; la del 3 de abril de 2009, Más sobre los aspectos legales, científicos y publicitarios de las cápsulas de champiñón del Sol de Hifas da Terra; la de 5 de enero de 2009, Errores de promoción: Especialista en cultivo de Champiñón del sol o Cogumelo do Sol ; o con la de 15 de abril de 2009, de modo no excluyente en absoluto.

    Menciona ese reportaje posteriormente a varios laboratorios de fitoterapia y ortomolecular. Los que producen o mezclan con otros productos derivados de Agaricus blazei, mal llamándolo champiñón del Sol, bien harían en documentarse un poco en literatura científica, y comprobar los contenidos imposibles a los que darían lugar, en el estado actual de la ciencia, atribuyendo unas propiedades que sólo se darían en la variedad original de la Sierra de Piedade, y que se darían mucho menos en esos improvisados derivados y cápsulas.

    Como anécdota, se menciona a la empresa Phytovit, a la que en muchas ocasiones me he referido que era distribuidora o representante en España de agaricus.net – ya no figura en sus páginas -, casualmente desde poco después de la entrada de este blog de 27 de marzo de 2009, Además de las irregularidades en las cápsulas de Hifas da Terra, por ejemplo Agaricus.net continua copiando en su publicidad el contenido literal de una página de lo que fue la primera versión de abm.objectis.net. No obstante, y según se expone en la entrada de 27 de abril de 2009, Aclaraciones cuando se menciona a la empresa Phytovit, S.L. en las entradas sobre las copias y publicidad realizada por agaricus.net, puesto en contacto conmigo un gentil representante de esa empresa, me indicó que nunca han comercializado los productos de agaricus.net y que no sabían que las páginas de agaricus.net para España ponían hasta inmediatamente antes de esa entrada de 28 de marzo de 2009, con tenor literal, “Ventas: Phytovit S.L – España –  Tlf. (958) 087063“, como a fecha de esta corrección y rectificación sobre Phytovit, S.L., 29 de marzo de 2009, se puede comprobar en la caché de google, en: http://209.85.229.132/search?q=cache:p_BWi17G5uoJ:agaricus.net/spain/index.html&cd=9&hl=es&ct=clnk&client=iceweasel-a

    Hecha esa necesaria corrección, sería un detalle muy meritorio y apreciado, según mi opinión personal, si la revista Integral corrigiera los errores que aparecen en ese número 346, en referencia al champiñón del Sol; qué duda cabe que parte de esos errores podrían tener su origen en mi insultante ignorancia hace cinco años, pero qué duda cabe también que la información científica y legal hay que comprobarla y contrastarla, porque cinco años dan de sí en lo científico y en lo legal …

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