Una gentilísima lectora me preguntaba sobre las dosificaciones en cápsulas de Agaricus blazei Murill de Micosol.

La respuesta es un poco complicada. Como se refiere a cápsulas de Agaricus blazei y no al champiñón excelso por sus calidades fruitivas, no cabe responder que en este último caso no hay más límite que el placer de degustarlo.

Pero al referirse a complementos alimenticios, en primer lugar, de la inmensa mayoría de los derivados que se comercializan como complementos alimenticios no se ha demostrado nada. Antes bien, en el estado actual de la ciencia, de esperar algo, sería que no se debería esperar nada o casi nada de ellos.

En abstracción de ese hecho ya fundamental, y considerando que fuera la seta en sí, en el estado actual de la ciencia, habría que comprobar el origen, emplazamiento de la producción, modos de cultivo, época de cultivo y modos de conservación y almacenaje. Y contrastarlos con los censos de los mismos en la Universidad Estadual de Sao Paulo, en la Facultad de Medicina de Botucatú. Entiendo que el mayor experto sería el Prof. Augusto Ferreira da Eira.

Y, por último, en abstracción de todo lo demás, no se sabe en el estado actual de la ciencia. Lo último que se ha publicado en literatura científica es que cada persona necesita una cantidad diferente; y cada patología ensayada clínicamente o como alimento funcional, también.

Por tanto, en abstracción de todo lo anterior, habría que recurrir a verdaderos expertos, médicos especialistas que analizaran y estudiaran todas las publicaciones científicas, y que fueran ellos mismos los que en observaciones regladas fueran estableciendo la dosificación con respecto a las respuestas biológicas que observaran de modo reglado. El último ensayo clínico a doble ciego a ese respecto partía de unos 30 mg./kilo de peso del paciente, y se realizaba en pacientes de cánceres colorrectales en fase postoperatoria. En mi insultante ignorancia y falta de formación sanitaria, creo que se equivocaron, y que no hay una medida lineal o proporcional al peso de cada persona.

Lo que resulta de asombroso interés es que las cápsulas de Agaricus blazei Murill especifiquen en sus envases o publicidad una dosificación, que no se sabe de dónde la sacan. Quizá por extrapolación de experimentos animales, sin tener en cuenta que ni siquiera es lo mismo lo que se suministra a los animales de laboratorio que lo que hay en esas cápsulas como complementos alimenticios. O quizá extrapolen de algunos ensayos clínicos, donde se da el mismo caso -no es lo mismo lo suministrado-, y donde ya se sabe que cada persona necesitaría una cantidad diferente. Es mi humilde opinión que, cuando se investiga, deben ser médicos especialistas los que lo vayan considerando y analizando en cada momento con cada persona. Pero mi opinión no es en modo alguna acreditada.

En la preceptiva notificación previa a la puesta en el mercado de esas cápsulas como complementos alimenticios a la AESAN, quizá esa Agencia tenga más información que yo sobre el motivo o la razón de las dosificaciones que se recomiendan en la publicidad y en el envase.

Lo que sí se puede afirmar en el estado actual de la ciencia es que, como excelso champiñón gastronómico, si es de buena calidad realmente, se puede degustar, a gusto del consumidor, más que lo que se podría de la mayoría de setas culinarias sin ponerse enfermo por sobreingesta.