Un polisacárido aislado del Agaricus blazei Murill o champiñón del sol de bajo peso molecular, al que por ello denominan LMW-ABP, podría suprimir la capacidad metastizadora de las células cancerígenas, a través de la interferencia con la interacción entre la E-selectina y el sialil Lex (LewisX). Basados en estos descubrimientos, ese polisacárido de bajo peso molecular se espera que tenga un potencial enorme para su uso en el tratamiento de metástasis neoplásicas. El trabajo es Jicheng Liu, L. Y., Chun Zhanga, Li Fana, Li Zhoua, Yu Lina, Yingcai Niua, Xueyan Lia, Xianchun Wena, Yongxu Sun. (2010). A polysaccharide isolated from Agaricus blazei Murill inhibits sialyl Lewis X/E-selectin-mediated metastatic potential in HT-29 cells through down-regulating α-1,3-fucosyltransferase-VII (FucT-VII). Carbohydrate Polymers, 79(4), 921–926.

Este artículo, encontrado a través de www.sciencedirect.com y añadido a la base de datos académica del Agaricus blazei Murill o champiñón del sol, y a la minienciclopedia sobre el Agaricus blazei, blazei.org, pone de nuevo de manifiesto, como ocurría en la anterior entrada, los gruesos errores en los que incurre la publicidad de muchos sitios que comercializan este champiñón y sus tan rentables e improvisados como inanes derivados. No es ya que extrapolen lo descrito para otros tipos de seta natural, lo descrito también sólo en fracciones aisladas en extractos de diferentes sustancias; ni que además lo extienden falazmente a unos derivados improvisados, pero mucho más rentables, de los que en el estado actual de la ciencia no cabría esperar probablemente nada; es que además basan la publicidad en los beta-glucanos contenidos en esta seta cuando:

  1. Cualquier seta natural, tropical, por tanto, porque se trata de una seta de clima cálido, presenta mucha mayor concentración de beta-glucanos.
  2. Son complejos proteína-beta-glucanos->1-6-D los que en ese sentido presentan la mayor actividad.
  3. Hay muchos más componentes activos en la seta natural que pueden tener tanta o más importancia que esos betaglucanos. Si en la entrada anterior se mencionaba que la fortísima actividad antidiabética -comparable a la metformina, un tratamiento habitual de la diabetes mellitus- proviene de una fracción que no son ni betaglucanos ni glicoproteínas, sino que se trata de una fracción semipurificada a la que se han extraído a conciencia los mismos -en trabajos anteriores otros oligosacáridos contenidos en la seta natural multiplicaban la actividad contra la diabetes atribuida a los betaglucanos; en este nuevo trabajo sobre la inhibición de metástasis, el potencial enorme para el posible tratamiento de metástasis neoplásicas no lo presentan los betaglucanos, sino un polisacárido novel de bajo peso molecular que, por tanto, no es ningún betaglucano.

Como decía el Profesor Itoh, la grandeza de esta seta, si es óptima, y fuera de cualquier derivado, que sólo será mejor en cuanto a rentabilidad, es que no presenta uno o pocos principios activos, sino muchos que actuarían de modo sinérgico. Así como qué poco sentido tiene el intentar derivados -y se refería a investigaciones y derivados de grandes multinacionales, en los que se invirtieron muchos años y muchas decenas de millones de dólares, no a los improvisados por la mayoría de las empresas que comercializan esta seta-, cuando se sabe que no acreditarían nunca lo que la seta en sí, o simplemente nada.

En ese sentido, se ha publicado una nueva revisión del importante trabajo Firenzuoli F, Gori L, Lombardo G. The Medicinal Mushroom Agaricus blazei Murrill: Review of Literature and Pharmaco-Toxicological Problems. Evid Based Complement Alternat Med. 2008 Mar;5(1):3-15.. Cabe recordar cómo este artículo fundamental incide en las distintas clases de Agaricus blazei Murill que existen, en cómo no presentan la misma actividad o muchas no la presentan, en la diferencia entre la seta en sí y los improvisados derivados de la misma … Aunque lo publicado en blazei.org y en la base de datos académica del Agaricus blazei siempre va por delante, en el sentido de que actualiza mucho más rápidamente todas las publicaciones científicas que aparecen.

Es de admiración en el estado actual de la ciencia cómo unas variedades (de Agaricus blazei natural, a campo abierto, en entorno tropical) presentan actividades farmacológicas que otras no. Pero eso es igual para la mayoría de las empresas que la comercializan -el beneficio es el beneficio-; actividades antimutagénica, antioxidante, antiangiogénica, antimetastáticas, antidiabéticas, contra hepatitis … que sólo se describen en variedades concretas y en fracciones concretas de esas variedades de setas. Como ejemplo no excluyente en absoluto -aunque el más llamativo en el estado actual de la ciencia- es el cómo unas variedades presentan actividades antimutagénicas y otras no-,  muchos derivados comerciales y setas de interior se atribuyen bondades contra la diabetes, y sólo abundan en que esos champiñones contienen beta-glucanos, cuando ahora se conoce que eso es lo menos importante, aunque entren en sinergia con muchos otros principios activos. Cómo la actividad antitumoral y preventiva que se le describe va muchísimo más allá de esos beta-glucanos (y en abstracción de que se trata en realidad de complejos péptido-betaglucano o proteína betaglucano) …

Qué decir del esperpento de su historia legal, y de cómo se reprodujeron en España los mitos y leyendas inventados, para vender más, no importa el qué, sólo por el nombre, “champiñón del sol”, que encima se lo puse yo; y además, prescindiendo aparentemente de cualquier escrúpulo científico y legal, donde el beneficio derrotaba sistemáticamente a la ciencia y a la legalidad (por ende, en muchos casos, a la moralidad), por injusta que la legalidad fuera en algunos casos, como los dos infiernos que tuve que pasar en solitario, mientras del “champiñón del sol“, que yo mismo había dado a conocer e instado su confirmación legal en la Unión Europea, se prohibía su comercialización en España, luego su comercialización en conservas (bien es cierto que ahora aparecen indicios de que no se comunicó a todas las Comunidades Autónomas, como tampoco a la Unión Europea ni a la Comisión) … hasta que lo gané todo de nuevo para su reconocimiento legal en España como el excelso alimento que es este champiñón, el mejor del mundo en calidades fruitivas y nutricionales, una de las mejores setas culinarias del mundo, siempre que sea bueno y de calidad, natural del Trópico. E incluso su inscripción expresa en el Código Alimentario Español. Años y años de lucha, marcados también por la obsesión de no llevar a la imagen de España al esperpento más absoluto ante la Unión (como también acredito, con hasta la generosa intervención personal in extremis del máximo responsable en evaluación alimentaria de la Comisión Europea, para ahorrarnos ese escándalo, por lo que se llega a poner de manifiesto en mis expedientes). Y durante todos esos años, de auténtico escándalo en potencia para España, no importa que las conservas y, en puridad, las improvisadas cápsulas de este champiñón, estuvieran prohibidas, se convirtió en uno de los productos más vendidos de España, con facturación millonaria. No como el alimento excelso que es, si la seta fuera buena, natural y de su entorno tropical óptimo, sino como un producto milagro con producciones de interior, con necesario descontrol micelial, con necesarios cambios tremendos de composición e incluso de morfología, con improvisados pero mucho más rentables (e inanes) derivados en forma de cápsulas, como si fuera prácticamente un medicamento; atribuyéndole unas propiedades saludables que, con toda probabilidad, en el estado actual de la ciencia, no presentarían la inmensa mayoría de esas producciones de interior de cualquier manera y sus más inanes y rentables derivados …

Esta seta, natural, a campo abierto, con control micelial estricto, en su entorno tropical originario, producida en su época correcta, cuando el clima ha sido óptimo, en el sustrato natural de esas montañas tropicales, recolectada en el momento preciso, sí fue un milagro de la naturaleza. Primero, como una de las mejores setas culinarias del mundo en términos absolutos. Y segundo, efectivamente, por las increíbles actividades farmacológicas que se les describen a muchísimos componentes activos contenidos. Pero en este segundo caso, lo que se debe primar antes de cualquier otra consideración económica, cuando las personas con una enfermedad grave quieren comprar la seta, es trasladar toda la información científica veraz y rigurosa al personal facultativo responsable. Porque es sólo un alimento, sobre el que se han montado, además, esperpénticos y falsos mitos y leyendas comerciales, para vender más todavía, en casos de patologías graves.

¿Cómo se puede jugar así, siquiera moralmente o desde mi convencimiento moral, con la salud y la vida de las personas, sólo por beneficio? ¿Cómo por esos mismos motivos, con las producciones indiscriminadas de interior, descontrol micelial, derivados improvisados, se puede terminar con la seta original, que verdaderamente es un milagro de la naturaleza, sólo por el beneficio fácil? La seta óptima sí es una maravilla en relación con investigaciones científicas, experimentos de todos tipos, casos clínicos observados y publicados en literatura científica de modo reglado, ensayos clínicos y ensayos clínicos a doble ciego sorprendentes. Lo es también en su naturaleza primigenia, como el mejor champiñón gastronómico del mundo, una de las mejores setas culinarias de todo el mundo. Pero cuando eso, que se da sólo en cada vez menos setas producidas de modo natural en su entorno tropical, se extrapola como publicidad a cualquier tipo de producción y a los más rentables derivados improvisados, que no acreditarían nada, junto con lo mucho más rentable de las producciones de interior y de cualquier forma, hacen que, poco a poco, se desvirtúe lo que fue la seta original en sí, hasta que dentro de poco no quede nada, muera ese milagro. Apenas queda producción natural en las montañas de Piedade y alrededores, al lado del Trópico de Capricornio. Sencillamente porque es infinitamente más económico producir la seta de modo masivo de interior, aunque la composición, en incluso la morfología, varíen tremendamente. Así, cuando cada vez más el público que compra esas variedades y cápsulas se dé cuenta que no acreditan en sus casos lo que se publicita con ellas, la seta pasará al olvido. Durante un tiempo, estas empresas continuarán publicitándose con trabajos científicos realizados ya con la seta original en condiciones de laboratorio -en la Facultad de Medicina de Botucatú, por ejemplo, a ochenta kilómetros de Piedade-; pero como los resultados no son los mismos, y como ha venido pasando, a las distintas y cada vez más variedades se les describen calidades y propiedades -o ausencia de ellas- cada vez más distintas de la seta original, llegará un día en el que, por hacer dinero simplemente, se terminó con uno de los mayores regalos que la naturaleza pudo ofrecer.